jueves, 16 de julio de 2015

Los primeros hebreos de Melilla

Publicado por: Francisco Saro Gandarillas en El Telegrama de Melilla, 23-01-1983.

En fecha reciente, la UNED organizo y celebro en esta ciudad un curso de Historia del Judaísmo Español en cuyo programa, y como final de conferencias, figuraba un tema que por su importan­cia local debió ser recibido con gran expectación por los numero­sos asistentes al citado curso. El tema trataba de 1os judíos en el Norte de África, y fue desarrollado por don Carlos Posac Mon, per­sona muy conocida en Melilla, en cuyo instituto desempeño diver­sas labores docentes y donde efectuó algunos interesantes trabajos sobre hallazgos arqueológicos de la zona.

Curso de Historia del Judaísmo Español

Al final de la conferencia del señor Posac se suscito el tema de la llegada a Melilla de los primeros judíos, sin que de la contestación de aquel, quien fijaba con toda lógica su llegada en fecha posterior a 1860, se desprendiera el año exacto de su instalación en la ciudad, dato, según mi parecer, inédito hasta la fecha, y como con­secuencia, general mente desconocido. Podemos decir que esa es la cruz de las conferencias, que por su tipo de planteamiento impide la intercomunicación del publico asistente, aunque dentro de el haya alguien capaz de aportar algún dato al problema que se sus­cite. En un coloquio el data hubiese salido a la luz, aunque tengo mis dudas sobre la credibilidad del publico con respecto a mi aportación, al no contar, como se suele casi exigir a ciertos niveles lo­cales, con la titulación “ad hoc” que como por arte de magia faculta al individuo para saber de estas y otras cosas.
EI tema, que duda cabe, era lo suficientemente sugestivo como para volverlo a traer a la calle. Aun cuando ya tenía en mi poder datos elocuentes sobre la llegada de hebreos a Melilla durante el pasado siglo y el actual, he querido penetrar algo mas en la cuestión para clarificar lo máximo posible un aspecto de la historia pa­sada de la ciudad de enorme interés si tenemos en cuenta que el co­mercio zonal estuvo durante casi cincuenta años, de forma mayoritaria, en manos de hebreos, prácticamente hasta la campana de 1909, en que Melilla da el estirón definitivo y se asientan en la ciudad numerosos comerciantes llegados principalmente de Andalucía y Levante. 
Revolviendo en algunos papeles de aquí y allá, poco a poco fueron saliendo algunos datos, no abundantes ciertamente, pero que pueden servir de cimiento a un estudio posterior mas exhaustivo sobre el tema que clarifique de forma definitiva el asunto. 
Por Real Orden de 17 de febrero de 1864 quedan derogadas todas aquellas disposiciones que hasta esa fecha prohibían o limi­taban el establecimiento en Melilla de población foránea. EI pro­blema de la escasez de terrenos y las dificultades de un abasteci­miento precario, algunas épocas incluso inexistente, impedían el asentamiento libre de personas en la plaza. Gracias al último tra­tado firmado con el sultán de Marruecos, como consecuencia de la campana de Tetuán, se facilitaron unas nuevas relaciones comerciales propiciando, al menos en el plano teórico, un entendimiento con las cabilas limítrofes y del interior. Al mismo tiempo la expansión territorial, sin ser exagerada, hacía prever una temprana colonización del campo exterior recién ganado con el establecimiento de agricultores y ganaderos, facilitándose la subsistencia de una mayor población que, de esta forma, no tendrá que depender de unos transportes marítimos siempre inseguros y de unos recursos habitualmente escasos. 
EI real decreto de 1864 debió divulgarse con rapidez por la zona, y ya dos meses mas tarde cinco moros fronterizos solicitan hacerse súbditos de España. Ignoro en que legislación se basaron las autoridades para concederles la nacionalidad española, pero el caso cierto es que el cinco de mayo siguiente juraban fidelidad a su nueva patria y pasaban a engrosar el censo de nacionales. Sin em­bargo su presencia se difumina mas tarde, desapareciendo en cen­sos posteriores lo cual pudo significar, y en esto es posible que me pase de mal pensado, que su lealtad no debió ir muy lejos. 
Desde la expulsión de los judíos de España en 1502, esta zona del norte africano debió seguramente recibir algunos contingentes de aquellos. Como suposición mas que certeza, pues no dispongo de mas datos que los que me proporciona la existencia de algunas tumbas de judíos en el territorio aledaño, alguna de las cuales es así mismo venerada (o era) por los propios musulmanes. Una tumba hasta hace pocos años visitada con cierta asiduidad par los hebreos locales, es la de Raabi Sadia, en las cercanías de Nador, costumbre por cierto abandonada no se sabe muy bien por que; quizá por el descreimiento propio de estos años. 
Entre los viejos papeles no he podido encontrar dato alguno que indique llegada de hebreos a Melilla entre febrero y agosto de 1864. Es precisamente el día 31 de agosto de ese año cuando los hermanos Menájem y Aaron Obadia, llegados del campo fronterizo donde tenían su domicilio hasta la fecha, arriendan una casa, pro­piedad de Encarnación Rodríguez, situada en la calle del Horno sin numero, en mil cuatrocientos escudos. Esa misma casa, en años su­cesivos, pasara de mana en mano, todas ellas hebreas. Es una las­tima no saber de que zona del campo fronterizo llegaron los her­manos Obadia. Ambos, que por cierto firmaban con caracteres hebraicos, posiblemente debían pertenecer a las cabilas de Mazuza o Beni Chicar. A decir verdad, hebreos con el apellido Obadia co­merciaban con la plaza de Melilla desde bastantes años antes. Pienso que el apellido Obadia debía ser bastante común en el terri­torio, pues aparece, con nombres diversos, con cierta frecuencia.

Calle San Miguel

Sabemos que en enero de 1865, Mesod Obadia vivía en el numero veinte de la calle San Miguel; tenía un hermano llamado Abraham. Ambos debían proceder igualmente de las cabilas cerca­nas, aun cuando no he podido constatar si eran o no parientes de Menajem y Aaron. Un tal Judah Obadia comerciaba con Melilla sin ser residente en la plaza.
Mesod Obadia aparece en 1870 asociado a Menajem e Isaac Serfaty, de origen argelino (de Oran), en un comercio establecido precisamente en la casa arrendada por los primeros Obadia de 1864; la compañía que comerciaba con Francia, Inglaterra y Marruecos se disolvió ese mismo año. 
Aun cuando en alguna parte Figura la llegada de José Salama Groffé en el ano 1864, en otro documento se hace constar su lle­gada en 1869, y para mayor desconcierto en la reseña biográfica aparecida a su fallecimiento se menciona su llegada en 1873, fecha indudablemente falsa, inclinándome a creer que la primera es la mas cierta, a juzgar por otros detalles secundarios. Procedía de Tetuán, estableciéndose en Melilla como comerciante y, no mucho mas tarde, como banquero, siendo con el tiempo representante del Banco de España en esa plaza, hasta que este se establece en 1a ciu­dad por R. D. de 3 de noviembre de 1911. Consignatario y agente de seguros prácticamente desarrolla todas las actividades relacio­nadas con asuntos comerciales y financieros. Propulsor de la nueva Melilla, junto con Pablo Vallesca, levanta el primitivo barrio del Mantelete, y mas tarde el barrio de Reina Victoria, junto con otros hebreos. Vivía después de su llegada en la calle de San Miguel, en el numero 26, en el mismo edificio donde después de la guerra de Margallo un tetuaní Salomón Melul, llegado a Melilla en 1867, establecería La Estrella Oriental, principal comercio de la ciudad hasta la construcción del barrio de Reina Victoria. en el que su hijo David, nacido en Melilla, levantara, en 1907, la primera casa de la Melilla moderna. el numero uno de la Avenida, entonces calle de Chacel. Primera casa y primer comercio de la ciudad, el Bazar Reina Victoria.

Bazar Reina Victoria 

La casa fue derribada en 1915 Y reconstruida en su forma actual, a cargo de Enrique Nieto; casa característica, hoy se encuentra muy abandonada, como una sombra de lo que fue antaño. 
En 1865 llega a Melilla Jalfon Hachuel, consuegro de José Sa­lama, comerciante y rabino de Melilla des de su llegada. Rabino de una sinagoga que sí existió en la calle de San Miguel, aunque otra cosa haya leído en algún otro lugar. Una sinagoga hubo también en al calle Alta, y ambas fueron de utilización común por la colonia hebrea. 
En 1866 recogemos la presencia en Melilla de Isaac Salama Bennaen, oriundo de Tetuán, aun cuando su familia era originaria de Xauen. Posteriormente se pierde su presencia en Melilla. No he podido saber si tenía algún parentesco con José Salama, aunque es de sospechar que alguna relación familiar debían tener. 
Este aparecer y desaparecer en Melilla por parte de algún per­sonaje no es nada raro lo que parece querer indicar que debían tener intereses en sus lugares de procedencia desplazándose según las conveniencias. 
En 1867 llegan Salomón Benzaquen, de Gibraltar, Moisés Ben­susán, José Benzaquen Levy, de Tetuán, León Benholias, Moisés Serfaty, de Tetuán, y quizás alguno mas.
  
Cuando por decreto de 1870 se confirma la posibilidad de en­trar en Melilla libremente, la colonia hebrea ya había formado un núcleo consistente, si no muy numeroso sí de gran incidencia en la vida ciudadana. Algunas de estas familias, ampliadas por ramas di­vergentes y convergentes, han llegado hasta nuestros días. Precisa­mente en mayo de 1870 Judah Israel Abensur, de Tetuán, que se es­tablece en la plaza con un comercio de telas. Desde esa fecha las familias hebreas, lenta pero permanentemente se van asentando en la incipiente ciudad; mientras unas permanecen, otras, las menos, se vuelven a marchar. En principio solían establecerse en alguna de las barracas de madera levantadas en la plaza de los Aljibes, para posteriormente pasar a los edificios de mampostería; el trasvase de domicilio es constante. 
Sentob Benchimol (se le españoliza el nombre dándole el de Santos) llega en 1874, Isaac Obadia en 1873, Davis Benvillara en 1872. Moisés Benarroch, llega en 1875, siendo su hijo Guerson, na­cido en Tetuán, uno de los promotores del barrio de Reina Victoria, barrio nacido con importante capital hebreo (principal mente de Tetuán), por lo que en su día, jocosamente, se le llama barrio de Sión.

Mantelete 1882 

Desde 1882, ante la incapacidad de alojamiento en la ciudad vieja, se instalan barracas de madera en el Mantelete interior, buena parte de ellas habitadas por hebreos. Levantado el nuevo barrio del Polígono en 1891, muchos de ellos pasan a este. Próximos a la campana de Magallo llegan a Melilla, Abraham Bittan, León Foienquinos, José Chocrón, Abraham Benadiba, David Charvit y otros. 
La población de origen hebreo aumenta espectacularmente después de la campana de 1893, recibe un importante contingente de 300 personas procedentes de la región de Taza, quienes fundan el barrio Hebreo, levantado en el mismo año de la llegada a pesar de la orden dada de traslado al nuevo campamento asignado en la va­guada de Camellos, y en 1907, algunos hebreos mas llegados de Casablanca, después de los trágicos sucesos ocurridos en aquella ciudad. Pero este es otro tema que merece un estudio aparte y que dejamos para otra ocasión.

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