lunes, 15 de febrero de 2010

CUANDO LOS MILITARES PUGNABAN POR IR A MARRUECOS

 Oficiales del Inmemorial; de pie, Edmundo Seco (IEA agosto 1909)

Un tópico que se repite en casi todos los historiadores que en algún momento se han ocupado de la intervención militar de España en Marruecos durante el  primer cuarto del siglo anterior, es que los militares españoles estaban deseosos de acudir a los campos africanos a combatir contra el rifeño. No estoy en condiciones de rebatir tan arriesgada opinión porque reconozco que, pasados tantos años de aquellas guerras, no tengo datos concluyentes como para inclinarme a favor o en contra de aquella.
Pero el caso es que los que así opinaron y opinan hoy día tampoco aportaron prueba alguna para justificar, ni siquiera medianamente, el tópico en cuestión. Los pocos que exponen algo al respecto se limitan a justificarlo utilizando la regla del sentido común, sin otros añadidos. El silogismo es muy sencillo: los militares salieron de la aventura americana estigmatizados por la opinión pública; la nueva aventura  africana les permitía revindicarse ante aquella opinión; por lo tanto estaban encantados de acudir a la guerra contra el moro, utilizando una frase muy común de aquellos tiempos.
¿Es esa una demostración? Porque, en sentido opuesto, puede aplicarse este otro silogismo: los militares salieron estigmatizados por la aventura americana; la guerra en África suponía, como nueva guerra colonial, la repetición de los mismos estigmas; por lo tanto, es evidente que no tenían interés alguno en participar en conflictos armados fuera de las fronteras españolas. Argumento tan verdadero o tan falso como el primero. Pero una afirmación tan tajante y que presenta una cara determinada de un tan amplio colectivo es preciso demostrarla. En mi época de estudiante de geometría, cuando pretendía ingresar en la academia militar zaragozana, nos obligaban a demostrar que la distancia más corta entre dos puntos era la línea recta, y aunque algún lector no se lo crea, el Ortega y el Olavarrieta, dos libros acreditados de geometría, lo demostraban para que no hubiera dudas. Con mayor razón en temas de historia en los que algunos colectivos pueden quedar mal parados.
La ocasión adecuada pasó. Hace cien años pudo hacerse una encuesta o un trabajo sociológico para disipar dudas respecto a la cuestión que planteo. Hoy solo nos queda apuntar hacia algunos indicios que nos vayan desvelando el misterio para que algún día podamos llegar a alguna conclusión.
En un libro no hace mucho tiempo editado, En el barranco del Lobo, de la historiadora María Rosa de Madariaga, la escritora afirma que tras la campaña de 1909, “una nueva hornada de jóvenes oficiales, sobre todo de la de Infantería de Toledo, la acogieron con los brazos abiertos, porque representaba un acicate para sus ambiciones de hacer rápida carrera en Marruecos

Oficiales heridos en el combate del 22 de marzo 1912

Veamos cual era el extraordinario interés de los jóvenes oficiales.
Promoción salida en julio de 1910, tras la campaña del Rif de 1909, en la que concedieron un gran número de recompensas, entre las que destacaron los numerosos ascensos.
Destinados a la zona de Melilla, donde se habían iniciado las campañas con desplazamiento de gran número de unidades, pues en la zona occidental las operaciones militares no tomaron un gran incremento hasta 1913.
Infantería: Nº de segundos tenientes: 347
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 15-39-41-83-86-98-107-129…
De las 64 vacantes salidas en la zona de Melilla, 53 fueron ocupadas por segundos tenientes situados en la segunda mitad de la promoción y, de ellos, 11 fueron ocupadas por  los últimos puestos.
Caballería. Nº de segundos tenientes: 52
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 37-40 -42.
Artillería: Nº de de primeros tenientes, grado con el que salían de la Academia: 35
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 5, y el resto a partir del 12 hasta el final de la promoción, lo que hace suponer que todos, o casi todos,  fueron forzosos a África.
Ingenieros: Nº de de primeros tenientes, grado con el que salían de la Academia: 38
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 26-31-32-33-34-35
Administración Militar: Nº de  oficiales terceros: 28
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 1-18-26-27
Sanidad Militar: Nº de médicos segundos: 23
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 3-5-10-14-17-18-19-20 
(Fuente: Anuario Militar del 1911). 
Promoción salida en junio de 1912, tras la finalización de la Campaña del Kert de 1911-12, también con un número extraordinario de ascensos por méritos de guerra.
Infantería: Nº  de segundos tenientes: 211
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 11-18-24-29-62-69-92-123-134-165-178-184-197, de las 13 vacantes convocadas para la zona de Melilla.
Caballería: Nº de segundos tenientes: 40. No hubo destinos para la zona de Melilla.
Artillería: Nº de primeros tenientes: 87
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 12-18-20.
El resto hasta los 87, se hallaban en la segunda mitad de la promoción, y de ellos, 23 en los últimos puestos.
Ingenieros: Nº de primeros tenientes: 37
Los cuatro oficiales destinados a la zona de Melilla se hallan en los últimos puestos de la promoción.
Intendencia, la anterior Administración Militar: Nº de oficiales de tercera: 30
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 9-13-20
Sanidad Militar: Nº de Médicos segundos: 55
Puesto en promoción de los destinados a la zona de Melilla: 6-19-20-36-42
(Fuente: Anuario Militar del 1913).

Academia de Administración Militar, jura de bandera (Octubre 1911)

En estos datos no puedo asegurar quienes de aquellos oficiales fueron forzosos, aunque es de suponer que, como ha ocurrido tradicionalmente, buena parte de los destinados en la segunda mitad de la promoción iban destinados por fuerza a las vacantes dejadas por los anteriores. Eran los que se llamaban “Voluntarios forzosos”, ya que no tenían otra alternativa.
En cualquier caso, vemos que al menos los primeros de la promoción, que hubiesen podido pedir cualquier vacante, no tenían interés alguno en África.
Podría aplicar el mismo sistema con promociones posteriores sin que cambie de forma sensible la aparente conclusión final. Y es que los jóvenes oficiales no se empujaban entre ellos por acudir los primeros  a la llamada de África.
Esperemos a que salgan otras aportaciones en este tema para ir clarificando una cuestión que está por dilucidar.
En cuanto el sistema de ascensos por méritos de guerra, remito a una obra, prácticamente desconocida, del que fue comandante de Infantería Eduardo Benzo Cano, titulada, Al servicio del Ejército. Tres ensayos sobre el problema militar de España, aparecido en 1931, en el que pone de manifiesto el absurdo sistema de ascensos por méritos de guerra utilizado durante las campañas de Marruecos, sobre todos durante los primeros años, en los que el valor o las heridas en combate, primaban sobre la competencia y   eficacia profesional; con sinceridad manifiesta por parte del autor, teniendo en cuenta que él mismo fue uno de los favorecidos en la Campaña del Kert de 1911-12. 

1 comentario:

jaimitorl dijo...

Menuda grinder wheel me había comido. Gracias Paco!